Altzatarrok protagonista // Protagonistas de nuestro futuro

Durante el siglo XIX, Altza con su territorio perfectamente amojonado y sus 150 caseríos constituye Ayuntamiento propio e independiente en 1821. Tras varias aboliciones y reconstituciones, la Diputación de Gipuzkoa le reconoce definitivamente en 1879 como poblado independiente y el título de villa le llega en 1910.

Sin embargo, Donostia nunca abandonó sus intenciones anexionistas, todo lo contrario. En 1915 consigue que el Ayuntamiento de Altza admita la unión. La ciudad manifiesta su interés por hacerse con terreno en su periferia para poder construir cuarteles militares. En estos años, Altza tiene, además de caseríos, el territorio de los actuales barrios de Intxaurrondo, Larratxo o Bidebieta y otros núcleos de población como el Casco, Molinao, Buenavista, Herrera, Mirakruz y Martutene.

En ese año la acción vecinal echó por tierra el intento de unión. Primeramente, el 29 de agosto de 1915, 100 personas capitaneadas por Pedro de Arzak irrumpen en el Pleno y entregan un escrito contrario a la anexión avalado por 47 firmas de personajes notables. Posteriormente, a 7 de noviembre de 1916 la consulta realizada entre los vecinos con derecho a voto es también contraria a la anexión: 5 votos a favor (seguramente los representantes municipales), 288 en contra y 275 abstenciones.

Sin embargo, pasada la guerra civil, con el triunfo franquista se fragua la definitiva unión. Confluyen en ello varios factores:

–         Unas corporaciones municipales elegidas por el gobernador, es decir, profundamente antidemocráticas y con nula representatividad de la población e intereses de los altzatarras.

–         La excusa del empobrecimiento del municipio de Altza. Efectivamente es la maltrecha situación de la hacienda municipal la que justifica el expediente de anexión.

Sin embargo, en el expediente ya se dice de dónde provenía ese empobrecimiento: precisamente de la guerra. Prueba de la saneada situación de la hacienda local altzatarra antes de la guerra la encontramos en diversas ocasiones. Recogemos aquí la publicación editada con motivo de las fiestas patronales de la Villa de Altza del año 1933 que expresamente consigna:

“Como puede verse, la Hacienda municipal se encuentra en buen estado aunque salga con el déficit por los gastos que ocasione la construcción de la carretera de Martutene, ya que con los dos primeros presupuestos aumenta el pasivo, pero aumenta proporcionalmente el activo, ya que las obras ejecutadas siempre quedan propiedad de la Villa”.[1]

Y en otro apartado: “La Comisión Gestora desde que se hizo cargo del Ayuntamiento ha procurado por todos los medios aliviar en lo posible el paro obrero y se han acometido varias obras de importancia, que aunque no eran de pura necesidad el ejecutarlas, se han hecho con el fin de dar trabajo a los obreros parados”.

¿Qué sucedió en la guerra para que Altza en cinco años llegase a una situación económica teóricamente insostenible? Quizás nunca lo sepamos, pero la Villa de Altza, fuera de la imagen que en el expediente de anexión se quiere dar de ella, hablando de que no puede atender ni a sus más mínimas necesidades, que no dispone de escuela, ni de mercado, ayuntamiento o matadero, disponía de todos esos servicios en 1933. La propia revista de fiestas de 1933 recoge la existencia de 2 médicos, un practicante, otro médico titular y otro practicante del Cuarto de Socorro, y en el apartado de instrucción pública consigna:

“cuenta Altza con dos escuelas de niños del Estado y dos de niñas del Estado, una mixta municipal; una unitaria municipal; una unitaria de niñas de pago; una mixta particular gratuita; una unitaria de niños de pago; tres de niñas subvencionadas por el Municipio, una de párvulos particular de pago y una mixta particular de pago”.

Y hace el recuento de niños y niñas escolarizados ascendiendo la cifra a 1.119 alumnos/as.

Como todos sabemos existía Casa Consistorial y tenencia de alcaldía en Buenavista, y existía mercado, matadero y bomberos.

¿Por qué entonces se quiso en 1939 dar una imagen de comunidad desatendida y carente de los más mínimos equipamientos?

En el triste mes de noviembre de 1939 se inicia el expediente de anexión, que culminará con el visto bueno del Gobernador Civil en marzo de 1940.

De nada sirvió tampoco la oposición de un buen número de altzatarras, 120, cuyo escrito de oposición presentó y defendió el concejal Sr. Zugasti en la sesión que aprobó la anexión.

A partir de ese momento Donostia mandará sobre el futuro de Altza y le diseñará el destino de “servir a los intereses de la nación y a los intereses de una Donostia que busca expandirse urbanísticamente hacia el este avanzando hacia el puerto y sobre los terrenos rurales de Altza.

Los mandatarios donostiarras afirman que el crecimiento no iba a realizarse a expensas de la población del campo, que no existirían aglomeraciones industriales de gente …

Hoy podemos valorar bien lo acertado o no de todos estos cálculos para convertir Altza en un barrio de Donostia. Las palabras de Segundo Casares en 1924, aportando datos de población (4.000 habitantes) y de gestión (servicios puestos en marcha en los últimos 15 años) que demostraban la viabilidad de Altza independiente, suenan proféticas:

“Declarar oficialmente que dos pueblos son uno mismo cuando sus vidas han permanecido separadas hasta el momento de la declaración, y cuando existe natural antagonismo entre sus intereses municipales por ser uno de ellos principalmente rural y el otro urbano, es simplemente crear artificialmente un municipio, quebrantando los afectos naturales de los vecinos de Altza a su propio pueblo”.


[1] El activo del Ayuntamienrto era de 1.216.652 ptas. y el pasivo de 696.000 ptas., motivo por el que se acometen diversas obras: nueva traída de aguas desde el Caserío Audariz a Lisardi, construcción de un muro de contención en el barrio de Mirakruz, ambos por 51.000 ptas. Construcción de escuelas en el mismo edificio y compra de terrenos para escuelas en Mirakruz y Molinao, por 146.000 ptas. de las que 40.000 ptas han de ser aportadas por el Estado por las cuatro escuelas de Herrera. Construcción del primer trozo de la carretera de Buenavista a Martutene, por 55.000 ptas.

Utzi erantzun bat

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